Hoy en nuestra sección de “Testimonios”, pasaremos una entrevista que se le realizó a nuestro famoso hermano (futbolista) Cicinho, jugador evangélico del Real Madrid.
"Ni el dinero ni la fama te dan la felicidad" dice Cicero Joao de Cezare, Cicinho, el nuevo jugador del Real Madrid y el quinto brasileño de su plantilla.
Es lateral derecho, y se define antes que como jugador, como cristiano evangélico, igual que otros muchos futbolistas brasileños. Es el primer futbolista de esta confesión que llega a la primera plantilla del Real Madrid.
Pregunta.- ¿Cómo se encuentra después de haber fichado por el Madrid?
Respuesta.- Feliz. Feliz por haber sido contratado por un gran equipo. Quiero estar bien preparado para cuando llegue a España.
P.- ¿Por qué eligió el Madrid y no el Milán o el Manchester?
R.- Debido a la manera de trabajar que tiene el Real y al interés que demostró por mí. También por la cantidad de brasileños que tiene.
Eso puede hacer más fácil mi adaptación. Yo creo que el fútbol español es bonito, de toque de bola, no tan trabado como el inglés.
P.- ¿Y usted, cómo se define como jugador?
R.- Mi principal fundamento es el ataque. Fui cuestionado precisamente por eso, por ser un lateral que jugaba demasiado del centro del campo hacia adelante. Pero eso en Brasil es normal, porque la mayoría de los equipos tienen tres zagueros.
P.- ¿Qué opina de que le llamen el sucesor de Cafú?
R.- Un privilegio. Yo intento buscar mi espacio justamente para eso, para poder asumir algún día la condición de titular en la selección. Pero a Cafú le quedan dos o tres años a gran nivel.
P.- ¿Cuál fue su espejo?
R.- Jorginho, que fue un lateral de la selección en el 94, y Cafú. Pero yo creo que mi juego se parece más al de Zanetti, del Inter de Milán. Me gusta mucho, es un gran jugador.
P.- Usted salió de la cantera del Botafogo Ribeirao. ¿Qué representa para usted esa entidad?
R.- Mucho. Tanto Botafogo Ribeirao como Atlético Mineiro fueron clubes que me ayudaron mucho en mi carrera. Les debo muchas cosas a ellos, por eso ayudo en el patrocinio para que los jugadores noveles puedan vestir las equipaciones.
P.- Pero cuando usted llegó al Atlético Mineiro su vida cambió para peor. ¿Qué le sucedió?
R.- Yo salí del Botafogo Ribeirao cuando tenía un salario mensual de 266 euros. Y en el Atlético Mineiro mi salario pasó a ser de 3.400 euros al mes. Era joven, sin experiencia, y salí de una ciudad pequeña para ir a una grande, a un club importante.
Eso me acabó convirtiendo en otra persona. Comencé a salir por las noches, a beber, dormir poco Fue un momento en el que dejé el fútbol de lado, pero gracias a Dios coloqué otra vez la cabeza en su lugar y después de un año conseguí salir de ese círculo vicioso.
Hoy estoy tranquilo, porque mi conducta es elogiada por todos. Me siento gratificado porque aprendí mucho después de hacer esas bobadas.
P.- Y también es elogiable que ahora hable de ello.
R.- Sí. Fue un momento que pasó, pero ahora mi vida es totalmente diferente.
P.- ¿Cuál fue el detonante para que saliera de esa situación?
R.- Bueno, mi enamorada me ayudó bastante. Mi familia. Todos ellos me hicieron sobreponerme de esa situación ruin. Gracias a Dios hoy soy una nueva persona.
P.- ¿Es importante para usted la religión?
R.- Mucho. Yo estoy bautizado en la iglesia católica, pero soy integrante de la iglesia evangélica. Lo importante es creer en Jesucristo, y para mí basta. Siempre procuro estar orando y buscando a Dios.
P.- Siendo el mundo del fútbol como es, ¿queda lugar para la religión?
R.- No es sólo la religión, sino tener una buena base y estar bien con Dios. Hay que intentar ser un hombre que agrade al prójimo, a los amigos, a la familia, respetando siempre a los más débiles.
Dios no diferencia entre unos y otros, y ni el dinero ni la fama te dan la felicidad.
Fuente: Diario AS. Selección y Redacción: ProtestanteDigital.com |
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